sábado, 29 de mayo de 2010

Siembra de valores

¡ATENCIÓN!... NO PIERDAS EL TREN


Esfuérzate por conseguir los mejores valores para no perder
el tren de la vida. El que no llena los vagones de buena
mercancía, está perdiendo el tiempo y haciendo un mal viaje.


SEMBRANDO VALORES
Las semillas se siembran en la tierra para que nazcan las plantas. Los valores se siembran en las personas para que den buenos frutos.

El sembrador siembra la semilla y cuando nace el tallo tiene que cuidarlo. Los valores los siembran los padres, los maestros, los amigos..., y después tú tienes que cuidarlos.

Las plantas bien cuidadas dan buenos frutos. Las personas con valores también dan buenos frutos.

BUENA COSECHA



Una persona con valores es como un árbol con frutos. Los verdaderos valores te permiten dar buenos frutos en la vida. Sin valores el esfuerzo es estéril.




JUSTICIA


La justicia es dar a cada uno lo que le pertenece. Una exigencia universal. Se puede decir que el hombre, por naturaleza, rechaza que le quiten lo que es suyo. Ninguna razón puede justificar la apropiación indebida. Por otra parte, constatamos que nos movemos en mundo nada justo. Muchos de los acontecimientos, de cada día, son una buena expresión de la injusticia. Tenemos, en consecuencia, que apuntarnos a esta causa.

Alguien decía que para alcanzar la justicia hay que vivirla interiormente. Tiene que ser una actitud personal de respeto hacia los otros y sus cosas. Con razón se ha simbolizado con una balanza perfectamente equilibrada. Si un platillo estamos nosotros y en el otro los demás, para que se mantenga el equilibrio de ninguno se puede quitar nada. Si le quitamos algo a los demás y lo hacemos nuestro, la balanza se desajusta.

Para ser justos hay que manejar a la perfección aquello ni de más ni de menos, a cada uno lo suyo. Hay que practicar la siguiente regla de oro: actúa con los otros tal como ellos querrían ser tratados. Trátalos tal como tú mismo querrías ser tratado si estuvieras en su lugar.

Si no respetamos la dignidad sagrada de las personas, la ilusión de la justicia se nos escapará de las manos. Será un sueño más.

Haciendo caminos
Tratándose de la justicia no es fácil hacer camino, pero tampoco imposible. ¿Cómo llegar a ser justo? Tienes que comenzar por hacer una buena higiene mental. El punto de partida es valorizarte a ti mismo y, por supuesto, a los demás. Si te respetas a ti mismo harás las cosas con responsabilidad; si respetas a los otros, nunca harás nada que les perjudique. Lo cual quiere decir que serás justo con ellos y nunca les quitarás lo que les pertenece.

Para hacer la senda de la justicia también tienes que preguntarte: ¿Cómo me gusta que me traten a mí? ¿Me gusta que me traten con justicia? La respuesta la sabes bien. A todos nos agrada que nos traten con respeto y que nadie nos quite lo que es nuestro. Pues bien, este criterio tienes que aplicarlo en todas tus acciones.

Por último, tienes que convencerte que las personas justas tienen una enorme recompensa. Nada tienen que temer y, por lo tanto, viven en paz. El ladrón siempre vivirá atemorizado. Convéncete, estos son los caminos.

Picotazos sabios
  • Esto de la justicia es un tanto curioso. Todos hablan de ella y el mundo está lleno de injusticias. ¿Qué nos está pasando? Respuesta es que no la llevamos en el corazón.
  • Sería muy interesante chequearnos con un buen examen, para ver que puntuación merecemos. ¿Cuál será el resultado?
  • Tengo la impresión que las personas buenas, encuentran una profunda paz cuando son justas con los otros. Se cumple a las mil maravillas aquello de que la paz es producto de la justicia.
  • Hay que asociarse al grupo de los que desean un mundo justo. Hay que prepararse para ganar la batalla contra la injusticia. Por lo tanto, entre más mejor. Tú también eres bien recibido.
RESPETO
Respete, por favor
Ni más ni menos. En esto del respeto no hay exclusiones. Todos tenemos que ser respetados. Es una exigencia que viene dada por nuestra condición de personas, y por nuestra dignidad que bordea el límite de lo sagrado.

En los derechos está la clave del respeto. Nadie los puede violar y todos tienen que respetarlos. Incluso si entramos en el nivel de las limitaciones permanece la exigencia del respeto. Es posible encontrarnos con personas llenas de defectos, casi degeneradas, que provocan un intenso rechazo, y con todo tienen que ser respetadas.

El respeto es, pues, comprender a los otros desde su punto de vista y aceptar que sean así. Otra cosa distinta es estar o no de acuerdo con ellos.

Haciendo caminos
Hay mil causas que dificultan el respeto a los demás. Algo que puede ayudarnos, en este campo, es encontrarnos con nosotros mismos y descubrir nuestros defectos y nuestras virtudes. Nos daremos cuenta que no somos tan distintos a los otros y que también exigimos que nos respeten.

Otro instrumento eficaz es poner en práctica la ley de la reciprocidad. Más o menos dice que tenemos que respetar para ser respetados. Parece que funciona estupendamente y que permite conseguir óptimos resultados.

Por fin, no podemos olvidar que al respetar a los demás nos hace más personas. Es una buena oportunidad para la realización personal y hay que aprovecharla.

Picotazos sabios
  • El respeto comienza por uno mismo. ¿Cómo puedes exigir respeto a los demás si no te respetas a ti mismo? Esto, simplemente, es perder el tiempo.
  • Algunas personas se preocupan porque no son respetadas. ¿No tendrán que cambiar su modo de ser y de actuar? Recuerda, el ejemplo tiende a ser imitado.
  • Hablar mal de la gente es un signo de que no se le respeta. Esta es la medida para ver en que nivel te encuentras.
  • Para respetar a los otros tenemos que sentirnos en el mismo nivel. Los complejos de superioridad nos hacen ser miopes a la hora de valorar a los otros y nos impiden ver aspectos positivos que merecen ser respetados.
AUTOEXIGENCIA
En la brecha
Hay que estar ahí, dentro de uno mismo dando la pelea. Es decir, hay que observar lo que pasa en nuestro interior, para ver en que nivel mantenemos la exigencia personal. Hay que estar atentos a eso que llaman los condicionamientos y que no es otra cosa que permitir que los otros nos marquen el camino. ¿Somos tan exigentes con nosotros mismos como somos con los demás?

La autoexigencia es una actitud de vida que conlleva el esfuerzo personal para alcanzar los objetivos. En otras palabras, es el compromiso que hacemos para conseguir los programas establecidos, pase lo que pase. Por lo tanto, implica hacer frente a las dificultades que van saliendo al paso.

La persona autoexigente una vez que decide una cosa, no se detiene por nada. Es un tipo del temple del acero. No se enrolla con excusas y consideraciones conformistas. Se puso el listón y tiene que alcanzarlo. La comodidad y el confort tienen calculadas sus jugadas para ganar la partida, pero no les va a ser fácil ya que está en juego algo importante. Siendo autoexigentes, conseguiremos estupendos logros.

Haciendo caminos
Convéncete, sin exigencia personal no se alcanzan grandes logros. ¿Cómo lograr ser autoexigente? Te voy a recordar la historia de una semilla. En ella lo vas a aprender. Pon atención.

Erase una vez una semilla pequeña. Era tozuda, nunca había podido dar fruto, pero, a pesar de todo, cada año pedía al sembrador: ¿Por qué no me siembras como el año pasado, me riegas un poco más y me dejas morir? Verás como esta vez daré fruto.

El sembrador la miraba... y siempre acababa por llevársela al campo. Allí la enterraba, la regaba con una pizca de esperanza en el corazón, y se iba a casa a pasar el invierno. Pero los años eran cada vez peores para la pequeña y tozuda semilla: la lluvia no caía a tiempo, el frío cerraba con una capa de hielo la tierra y la semilla no podía germinar. Y allá, bajo tierra, se cerraba desesperanzada hasta el año siguiente.

El sembrador cargado de buena fe, cuando llegaba el verano, iba al campo y después de buscarla, la limpiaba y la guardaba en el granero esperando el otoño. Entonces, cuando oía el lamento de la pequeña y tozuda semilla, la volvía a coger y una vez más la echaba al surco. Y soñaba que su semilla crecía y se multiplicaba en un puñado de espigas doradas.

Un día, el sol apareció más sonriente que nunca y, sentado sobre la colina, contempló como la pequeña semilla sacaba la cabeza, después un brazo, y luego el otro, y finalmente aparecía toda ella, que estrenaba un bonito vestido dorado.
Cuando al día siguiente el sembrador fue a dar una vuelta por su campo, observó en silencio aquella pequeña maravilla y dio gracias al cielo.

Picotazos sabios
  • No hay error posible. Detrás de cada logro importante hay una senda llena de exigencia personal. No puede ser de otra manera. ¿Conoces alguna persona no exigente, consigo misma, que ha haya escalado grandes alturas? No hay ninguna.
  • Hay que calificar como excelente el empeño de la semilla para dar fruto. En ningún momento aceptó que su vida fuera estéril y buscó nuevas oportunidades. Gracias a su tozudez no murió bajo tierra.
  • Sobresaliente también la actitud del sembrador. Una y otra vez sembraba la semilla haciendo frente a las circunstancias adversas. Gracias a su autoexigencia pudo disfrutar del milagro de los frutos.
  • ¿Conoces personas que apenas dan frutos? Pregúntale cual es su nivel de exigencia. Con seguridad que será bastante bajo. Ahí está la explicación de los fracasos.
HONRADEZ
Como tiene que ser
Aunque no es fácil captar todo el significado de la palabra honradez, si comprendemoss cuando alguien es honrado. Los diccionarios nos lo dicen con toda claridad. Una persona es honrada cuando es incapaz de robar, estafar o defraudar. Desde una perspectiva más personal, es la persona que cumple a cabalidad con sus deberes. Y, desde el campo de la intencionalidad, es la persona que tiene buenas intenciones.

Cuando afirmamos que alguien es honrado, estamos diciendo que es recto, íntegro, cabal y confiable, en su proceder en la vida. La sabiduría popular diría de él que es todo un hombre. En otras palabras, la persona honrada es la que hace las cosas como tiene que ser. Ni más, ni menos. No se vende por todo el dinero del mundo.

Haciendo caminos
No, no, no seas tan pesimista. También hay personas honradas a cabalidad. Hoy el camino nos lo van a enseñar una pareja de jóvenes. Tiempo atrás la prensa escrita señalaba una noticia que llamó mucho la atención. Verás. Dos jóvenes encontraron una saca llena de dinero que había extraviado una empresa de seguridad. Ante ellos se abrieron diversas posibilidades. Entre otras, quedarse con ella, no hacerle caso para evitar problemas, o entregarla a la empresa propietaria.
¿Cuál fue su decisión? La devolvieron sin tomar ni un céntimo, lo cual es todo un gesto de honradez.

Pero lo más importante es saber como llegaron a este nivel de honradez. Presta atención. Sólo es posible cuando somos honrados dentro de nosotros mismos. Quien es honrado consigo mismo también lo será con los otros. Por el contrario, quien se engaña a sí mismo, también engañará a los demás. Es una regla tan simple que nunca falla.

Por otra parte, en esto de los valores, las cosas pequeñas son muy importantes. El que quiera ser honrado en las cosas grandes tiene que serlo en las pequeñas. No vale el mecanismo de decir hoy soy honrado y mañana no. El que quiera ser honrado no puede ceder a ninguna tentación, aunque se trate de algo insignificante.
Estas actitudes junto al deseo de la satisfacción personal, nos hacen comprender el gesto de los jóvenes. Un buen camino para recorrer.

Picotazos sabios
  • Hay personas que se empeñan en demostrar ante los demás que son honrados, y no se preocupan de comprobarlo en sí mismos. Por aquí hay que empezar, lo demás es pura pantalla.
  • Los demás acaso no sepan si eres honrado o no, pero tú si lo sabes, ya que es inútil engañarte a ti mismo. ¿De acuerdo?
  • Disfruta de la paz interior que es consecuencia de las buenas acciones. La honradez reporta estupendos resultados en esta dirección.
  • Los jóvenes que entregaron el dinero ganaron más que si se hubiesen quedado con él. La conciencia no se puede comprar con todo el dinero del mundo.
RESPONSABILIDAD
Ese tipo es responsable
No te sorprendas, aún hay personas responsables. Es cierto que es una especie no muy abundante, pero no está en peligro de extinción. ¿Qué entendemos por responsabilidad? Sencillamente, hacer lo que tenemos que hacer y además hacerlo bien.

El responsable, por lo tanto, es el que saber dar respuestas, y hace lo que tiene que hacer en los diversos momentos de la vida. Es decir, que no escurre el bulto y da la cara. A modo de ejemplo, diremos que un conductor es responsable cuando conoce las señales de tránsito, respeta las normas, y nunca excede el límite de velocidad. Por supuesto, que la responsabilidad evitará muchos accidentes en las distintas las áreas del quehacer humano.

Todo lo contrario sucede cuando actuamos irresponsablemente. Tiene razón el analista cuando afirma:”de la falta de responsabilidad en el trabajo, en los negocios, en la vida ciudadana, en los medicamentos, en la organización de la propia vida, en el estudio, en la convivencia..., provienen los desastres de los que tenemos noticia diaria en los medios de comunicación”.

Tiene muchas ventajas actuar con responsabilidad. El responsable puede ir a todas partes, el irresponsable a ninguna. La verdad que la suerte es bien distinta. Andar por la vida sin aceptación debe ser poco satisfactorio.

Haciendo caminos
No te compliques mucho la vida. Para ser responsable tienes que tener una gran estima a la libertad. Entiéndolo. Si eres tú quien decides lo que vas a hacer, también debes asumir la responsabilidad de tus actos. Lo contrario sería hacer las cosas con poca seriedad. Una actitud demasiado infantil.

También tienes que ser firme en tus actitudes de vida. Cuando alguien es sincero, auténtico, honesto y coherente, inevitablemente será responsable.

Y hay que añadir el ingrediente de vencer la tentación de lo fácil. Cuando hacemos lo que es debido, aunque nos cueste mucho, estamos en el mejor camino para alcanzar la responsabilidad. ¡ Suerte, Pues¡

Picotazos sabios
  • ¿Quién dijo que ser responsable es un fastidio? Nada de eso. Hacer las cosas y hacerlas bien tiene muy buenas sensaciones. Si tienes dudas, pregunta a los que tienen esta experiencia y verás que es así.
  • ¿Cómo se hacen los buenos negocios? Al menos los que dan más satisfacción personal. Nada de trucos ni de magia. Sencillamente con responsabilidad, esfuerzo y honradez.
  • Desde la holgazanería lo único que se cosecha son fracasos. En la vida la combinación ganadora es sumar trabajo y responsabilidad. Todas las otras fórmulas a la larga no resultan.
  • No hay que complicar mucho las cosas. Con una buena dosis de responsabilidad, todo se hace más sencillo. Haz la prueba y verás los resultados. Al fin de cuentas, todos tenemos derecho experimentar. ¡Suerte, pues!
DISPONIBILIDAD
Cuenta conmigo
Una expresión rica en contenido. Equivale a cercanía, solidaridad, mano extendida, y oferta de ayuda y servicio. Esto, ni más ni menos, es la disponibilidad. El diccionario la defina como una disposición habitual de ponerse espontáneamente al servicio de alguien que tenga necesidad.

Se trata, pues, de una actitud de vida que nace en el corazón, divorciada totalmente del egoísmo, que brota sin cálculos de ningún tipo y con una buena carga de alegría. La persona disponible siempre sabe estar allí donde hay alguien que la necesita. En su escala de valores, los otros ocupan un lugar privilegiado. Son personas libres interiormente lo cual les permite acercarse a los demás para ofrecerles algo de si mismos.

Su dinámica de vida está marcada por dar respuestas positivas, siempre tienen razones para decir que sí y siempre tienen tiempo para todo. Con una naturalidad envidiable dicen a cada instante: cuenta conmigo.

Haciendo caminos
Tienes razón, es medio complicado entender la cuestión de la disponibilidad. Por lo general, cada uno se preocupa de sus cosas. En el lenguaje popular solemos decir que ya tenemos demasiados rollos personales para meternos en los de los otros. Pero, por estas razones, también aquí tenemos que hacer caminos.

Si quieres ser una persona disponible tienes que tener un corazón humilde. El que está sentado en el pedestal de los dioses, no tiene nada que dar a los otros ya que todo es para él. Para lograr la disponibilidad hay que bajar al nivel del hombre de la calle y caminar al mismo ritmo. Hay que comprender que somos peregrinos de la misma aventura.

También tienes que recordar que la vida tiene un valor social. No vivimos exclusivamente para nosotros y, de alguna manera, estamos en función de los demás. Es un imperativo ineludible la necesidad que tenemos los unos de los otros.

Definitivamente, la disponibilidad exige superar el individualismo y el egoísmo. Solamente desde un corazón bondadoso puedes extender la mano para brindársela al que la necesite.

Picotazos
  • Hay personas tan egoístas que casi nunca se fijan en los otros y cuando lo hacen es para aprovecharse de ellos.
  • Por el contrario, también las hay que dedican su vida a servir a los demás. Son clase aparte, ante las que hay que descubrirse.
  • Dicen que produce más satisfacción dar que recibir. ¿No será esta la razón por la cual muchas no logran la felicidad?
  • El que se mira solamente a sí mismo terminará aburriéndose y no podrá disfrutar de la amistad.
LA PAZ
La Utopía de la Paz
La paz es un sueño muy acariciado, que se nos escapa de las manos. Una simple mirada a nuestro alrededor nos va presentando esa serie de fotografías que nos hablan de violencia, destrucción, guerra, muerte…, expresiones que son un fiel reflejo de lo lejos que tenemos la paz. Una confirmación, por desgracia, de que los sueños, sueños son.

Pero, ¿por qué es tan difícil vivir en paz? Debe ser por la carga de egoísmo que el hombre lleva encima. Todo lo quiere para él y no respeta a los demás y sus derechos. En este deseo exagerado de poseer cosas nace la violencia. Cuando alguien es despreciado, humillado y tratado injustamente, los sentimientos de esa persona hacia el ofensor son de odio y de venganza. En ese momento se incuba el virus de la guerra y se cierran las puertas a la paz.

Muy acertadamente alguien lo expresó con estas palabras: mientras exista algún tipo de injusticia no será posible la paz, ya que alimentamos sentimientos de venganza y represalia.

La urgencia de la paz aflora por todos los poros de nuestra piel, pero es necesario comprender que también es un compromiso de todos, nadie puede excluirse de esta tarea. Para disfrutar la experiencia de la paz tiene que nacer en el corazón. Solamente será posible si respetamos la dignidad humana, respetamos los derechos de los demás, y nos empeñamos en desear y hacer el bien a todos. De lo contrario, seguirá siendo un simple sueño

Haciendo caminos
Tienes razón, en esta cuestión hablamos mucho y hacemos poco. El camino es más fácil. ¿Qué tienes que hacer para ser instrumento de paz? Tienes que sembrarla en el corazón. Si no está ahí, fracasarán los grandes discursos y proyectos.

Claro que sí, también tienes que respetar a las personas y sus derechos. Cuando hacemos daño a los demás, por simple mecanismo de defensa, nos mirarán desde lejos; en otras palabras, no estarán dispuestos a compartir con nosotros.

Y, por supuesto, que hay que respetar las cosas de los otros. Sin justicia no puede haber paz. Este es un imperativo que no admite interpretaciones. Sería el colmo, a la enésima potencia, robar a alguien y después intentar darle un abrazo de paz. Es imposible. Como dice el refrán, no se pueden pedir peras olmo.

Picotazos
  • Hay personas que creen que la paz la decretan los gobiernos de turno. Tremendo error. Convéncete, todos somos responsables de ella.
  • También hay personas que se pasan todo el día peleando y después, con una ingenuidad espantosa, dicen no entender porqué es tan difícil vivir en paz. Sin comentarios.
  • Un método que siempre lleva a la paz es hacer el bien siempre y a todas las personas.
  • Recuerda la enseñanza de Jesús Nazaret: Bienaventurados los que trabajan por la paz… Merece la pena.
DIALOGO

Hablando se entiende la gente
Es lo menos que podemos hacer. Hay que hablar; o mejor, dialogar. Es propio de las personas comunicarse y la palabra es un instrumento estupendo de intercambio. Quien no se comunique lo pasará muy aburrido, estará muy solo y, por otra parte, se sentirá el bicho más raro de este mundo.

El diálogo es una conversación entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o sentimientos. Una definición, por lo demás, bien precisa e interesante. Es una conversación que utilizamos para manifestar nuestras ideas y sentimientos y establecer relaciones personales. Es notorio, por otra parte, que cuando se rompen estas relaciones juega un papel importante en el intento de volver a establecer la cercanía y la comprensión.

Es cierta, pues, aquella tradicional definición que afirma que la gente se entiende hablando. La única condición imprescindible es que los dialogantes se sientan personas humanas, con fallas y virtudes. Si alguno se siente único en el mundo y superior a todos, se cierran las puertas a la conversación y al entendimiento. Es sabia la afirmación: Las personas se entienden, las montañas no.

Haciendo camino
Para lograr un diálogo positivo, debes hacer un buen chequeo para ver cuales son las motivaciones que llevas dentro de ti. Recuerda algunas exigencias para ser una persona dialogante:

• Dialoga con sinceridad.
• No utilices la conversación con fines egoístas.
• No tengas prejuicios sobre los demás.
• No utilices la conversación para juzgar a los otros.
• No te empeñes en convencer al otro de que tú tienes la razón.
• No pienses que la verdad es monopolio de alguna persona.

Picotazos
  • Hay personas que hablan mucho y no escuchan lo que dicen los otros. Este es un diálogo de sordos.
  • Quien dialoga para ridiculizar a los demás, está avocado al más sonoro fracaso.
  • Sólo pueden dialogar las personas sinceras y auténticas. Este es el camino para el entendimiento. Lo demás es hipocresía.
  • En la conversación ponte al nivel de tu interlocutor. Quien se cree superior a los demás, cierra las puertas al diálogo.
ECOLOGIA

Al fin de cuentas, un título más no hace daño. Además, está de moda. Y sobre todo, es algo que nos beneficiará a todos. La ecología es la ciencia que estudia la casa planetaria que se nos ha dado para vivir y crecer. Un objetivo interesante desde cualquier ángulo que se mire.

El planeta tierra es, pues, la casa de todos, en ella tenemos que pasar todo nuestro tiempo, ya que no podemos volar a otros planetas. Respiraremos su aire, comeremos sus frutos, beberemos su agua, sembraremos su tierra, buscaremos sus minerales. Pero, ¿qué pasaría si todos estos elementos estuviesen contaminados? Sencillamente, nos enfermaríamos y llegaría un momento en el que no seria posible la vida.

Es imprescindible, ya que es cuestión de vida o de muerte, que todos seamos ecologistas, para cuidar este maravilloso hogar que es nuestro planeta. Espera de nosotros que:

  • Lo amemos y valoremos, porque es patrimonio de todos.
  • Respetemos sus bosques, sus ríos, sus prados, sus árboles, sus flores, ya que
  • son instrumentos de vida.
  • No contaminemos el ambiente, ya que nos dañamos a nosotros mismos.
  • Agradezcamos su bondad, ya que da alimento para todos sus habitantes.
Haciendo caminos
¿Qué hacer para ser ecologista? Hay que amar la naturaleza. Este es el punto de partida. Tienes que pensar con sentido ecológico, lo cual quiere decir que tienes que considerarte parte de la gran familia de los seres de la creación. Después, vivir con estilo ecológico, lo que implica controlar todos aquellos elementos antiecológicos como el alcohol, el tabaco, la droga…Y por último, trata con respeto a la naturaleza. Trata con cariño los elementos naturales, ya que son patrimonio de la humanidad. Nos pertenecen a todos.

Picotazos
  • Las ciudades están muy sucias. Hay desperdicios por todas partes.
  • Sabes quién las ensucia?. La respuesta es obvia.
  • Hay personas tan inconscientes que maltratan los árboles, Ensucian los ríos, contaminan el ambiente…, sin darse cuenta que se están dañando a sí mismos.
  • Piensen un poco, por favor.
  • Los científicos han lanzado un SOS preocupante para que salvemos al planeta tierra de la contaminación. Ya no valen respuestas evasivas. Todos tenemos poner nuestro granito de arena. ¿Cuál es tu aporte?
LA FAMILIA
Disfruta en familia
La familia es un conjunto de personas que viven en la misma casa. ¿Pero que razones tienen para tomar esa decisión? Serán muchos los motivos, pero el más importante es el amor entre ellos. Cuando las personas se aman deciden vivir juntas, compartiendo cuanto tienen, preocupándose los unos por los otros, buscando la felicidad continuamente y dándose la mano en los momentos más difíciles. Y esto sencillamente, es una familia.

La familia equilibrada y sana es fundamental para el desarrollo y crecimiento normal de sus miembros. De la misma manera, una familia desequilibrada y enferma afectará negativamente al desarrollo de los mismos. " La misión de la familia ante un mundo en permanente cambio es proporcionar a los hijos sentimientos de arraigo y seguridad, elevar su autoestima, ofrecerles ejemplos y modelos válidos, dignos de imitar, ser una escuela de aprendizaje en el amor, la comprensión, el esfuerzo y la solidaridad , la justicia, y demás valores que deben acompañar a la verdadera persona".

Alguien ha dicho, con mucha fortuna, que una vida familiar feliz entre todos los miembros que la conforman, es el primer premio de la lotería de la vida. Sobre ella se funda nuestra paz y nuestra salud física y espiritual.

Haciendo caminos
¿La familia está en crisis? Es lo que dicen los entendidos en el tema y las estadísticas basadas sobre la realidad. Las razones. La más importante es que no se fundamenta en unas relaciones personalizadas y por amor, en las que cada miembro busca la felicidad de los suyos como propia.

Hay algo tan sencillo como esencial: el respeto y el amor son los dos pilares sobre los que tienen que descansar las relaciones familiares. Sin ellos no es posible hacer que la familia sea un verdadero hogar. Lo demás son paños calientes y nada más.

Chispazos sabios
  • Todos los pueblos hostiles a la familia han terminado, tarde o temprano, con el alma empobrecida(Keyserling)
  • Compórtate con tus padres de la misma manera que tú desearías que se comportaran tus hijos contigo.(Leopardi)
  • La sociedad y la familia se parecen al arco de un palacio: quitas una piedra y todo se derrumba.(Talmud)
LA AMISTAD
El tesoro de la amistad
Así lo entiende mucha gente. La amistad y los amigos son un tesoro muy valioso que a todos interesa. Se ha dicho, con buena intuición, que el hombre es un peregrino de la amistad y que de manera consciente o inconsciente la busca afanosamente. Una simple mirada a las diversas culturas pondrá de manifiesto que han dedicado las mejores páginas a exaltar este valor que nos ennoblece y nos hace más personas.

Pero, ¿cuál es la esencia de la amistad ? Sin duda, el lazo afectivo entre dos personas que nace de la estimación y benevolencia mutua. El punto de partida es la voluntad de desear el bien del otro y, por lo tanto, excluye todo sentimiento egocéntrico. Quien intente utilizar la amistad motivado por un interés propio nunca comprenderá este valor y nunca tendrá verdaderos amigos. Es muy acertada la percepción que el amigo es una persona con la que se puede tratar de igual a igual y con la que puedes contar en todos los momentos de la vida. El amigo verdadero es alguien que nunca fallará. Por estas razones nos dice la Biblia que “el amigo fiel es un refugio seguro, el que lo encuentra, ha encontrado un tesoro. El amigo fiel no tiene precio, no hay peso que mida su valor”.

Haciendo camino
¿Cómo hacer amigos? Lo primero que necesitas es conocer al otro a través de la cercanía, el diálogo, el trabajo conjunto y el compartir y disfrutar los momentos importantes de cada día. Todos estos aspectos son importantes y con frecuencia, sin saberlo, nace la amistad. La convivencia acerca a las personas hasta producirse el paso de una relación interpersonal, a una relación de amistad.

La amistad, por otra parte, hay que cuidarla como toda relación humana. Lo mismo que una planta debemos cuidarla, regarla y alimentarla. Hay que conocerla y saber que es lo que le más le conviene, cuáles son sus necesidades vitales y qué cosas le ayudarán a crecer y dar mejores frutos. Lo mismo sucede en el cultivo de la amistad.

Además, esta relación amistosa siempre tiene que ser respetuosa. Recuerda el sabio pensamiento bíblico: “Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere el corazón descubre el sentimiento. Quien tira una piedra a un pájaro, lo ahuyenta, quien afrenta al amigo, rompe la amistad”.

Chispazos
  • Hay personas a las que les es fácil hacer amigos y mantenerlos por toda la vida. La razón es que sus relaciones son leales, sinceras y transparentes.
  • Hay otras personas que apenas tienen amigos. Deberán examinarse para ver si en la amistad buscan el interés personal más que el bien del amigo.
  • El amigo desea el bien del amigo, no con palabras, sino en las cosas concretas y a de estar presente el momento necesario.
  • En la amistad nunca se puede engañar ni hacer daño, ni una sola vez.
VOLUNTAD Y DECISION
Las dos semillas

Esta es una historia muy curiosa. Se trata de dos semillas que eran muy parecidas, casi gemelas, y sin embargo siguieron caminos distintos. Pon atención, que se trata de algo muy interesante.

“Quiero crecer dijo la primera. Quiero que mis raíces se hundan profundas en el suelo y mis retoños rompan la corteza de la tierra que tengo encima. Quiero desplegar mis tiernos brotes como banderas y anunciar con mis brazos la llegada de la primavera. Quiero sentir el calor del sol y la frescura del rocío en mi rostro. Quiero vivir y dar vida. Entonces creció.

La segunda semilla dijo: Tengo mucho miedo. Si dejo que mis raíces vayan hacia abajo, no sé que encontraré en la oscuridad. Si me abro camino a través del suelo, puedo herir mis frágiles miembros, me castigará el viento, me dará fuego el sol y cualquiera podría pisarme o arrancarme. Me quedaré quieta, acurrucada en la tibieza del surco, hasta que vea con más claridad lo que debo hacer. Entonces esperó. Vinieron unos pájaros, empezaron a escarbar buscando comida, y uno de ellos encontró la semilla que esperaba y se la tragó”.

Así es Es cierto, hay que tomar decisiones en la vida, ya que de lo contrario el fracaso es seguro.
Los despistes suelen ser muy caros. Dices que es una pena que el pájaro se comiera la semilla. Así es, pero recuerda: Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.

Haciendo caminos
Dos semillas con las mismas posibilidades, pero toman decisiones distintas. La primera decide ser alguien y lo consigue con voluntad. La segunda decide ser conformista y nada llegó a ser. Lo mismo sucede con las personas. Todo es cuestión de decisión y compromiso personal. Cada uno será el resultado de sus actitudes en la vida.

Para crecer como persona tienes que establecer excelentes
objetivos,
esforzarte para conseguirlos, no conformarte con la fácil, y trabajar con perseverancia.



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